EXPEDICIÓN 335C-PARTE 1
MARTES 19 DE OCTUBRE DE 2368
Me llamo Agnes, famosa bióloga en todo el mundo y
soy la jefa de la expedición 335C. Para poneros en situación, hoy hace ya 350 años de la desaparición de Kion, unos
científicos rusos desarrollaron una
bomba que contenía unas bacterias nuevas que arraso todo Irán sin dejar la
mínima vida ni siquiera cucarachas, creían que la bacteria atacaría a las
plantas pero hubo un fallo y ataco a los animales y provoco una enfermedad
mortal en humanos. Solo querían detener la guerra y provoco una masacre, desde
ese día se procuro establecer la paz para siempre pero después de muchos años
ha aumentado la población y necesitamos ese terreno. Como os iba contando la
expedición consiste en estudiar el terreno, que previamente ha sido
desinfectado por robots que también han recogido muestras para empezar, y
conseguir que crezca vegetación para poder habitar en ella. Mi equipo está
formado por cinco personas más aunque solo conozco a una (mi mejor amiga Lena)
por ahora. Hoy nos presentaran a todo el equipo y nos trasladamos a Kion.
Llegue pronto como suelo hacer, soy una persona muy
puntual y organizada, comprobé que todo estaba todo en su lugar y fui al lugar
de espera, era una sala blanca, iluminada, con unos sillones blancos, muy
cómodos por cierto, llegó puntual Lena, ella lleva siempre el pelo recogido con
trenzas o coletas, pelo muy oscuro, tiene la cara llena de pecas, ojos grandes
negros como el carbón y es muy bajita. Al rato llegó una chica que tenía el
pelo con un moño despeinado de color oscuro, ojos pequeños, caídos y marrones,
es la más mayor de todos (tiene 34 años) y otra muy guapa de pelo corto, rubio,
ojos entre azules y verdes, sonrisa muy grande y labios claros, es la más joven
(tiene 29 años). Me presenté y les pregunte su nombre, la mayor dijo que se
llamaba Talia y contestó muy bordemente que no tenía tiempo para hablar que tenía
que hacer cosas más importantes, la otra chica, Ivory; era muy simpática nos
habló de su carrera y sus aficiones,
creo que me voy a llevar bien con ella. Cinco minutos tarde entraron dos chicos
iguales, se llamaban Andrés y Jorge, con el tiempo me di cuenta que eran muy
distintos detrás de pelo castaño claro tirando a rubio perfectamente cortado
igual (supongo que una costumbre desde pequeños) y ojos marrones. Andrés habla
mucho, es más extrovertido espontaneo, y Jorge se queda atrás con una sonrisa
tímida, es más introvertido pero tiene una mirada profunda y tiene pinta de majo,
bueno igual que su hermano. Todos éramos de distintos países pero no
entendíamos por Rintarés (idioma universal)
Un señor con traje nos llamó, lo seguimos por un
pasillo estrecho que daba a un escenario. El mismísimo presidente nos presentó
ante el público y hablamos ante las cámaras, comimos, nos reímos y llegó la
hora de embarcar. Me despedí de mi familia, cogí mis maletas y embarqué directa
a la aventura.
El viaje era
largo de unas dieciséis horas pero
teníamos programado actividades. Primero teníamos que presentarnos y
cada uno era encargado de explicar algo de la misión, empezó Ivory, ella es
ingeniera y se encargó de enseñarnos la nave donde íbamos a vivir y todos sus
establecimientos. Empezó con las habitaciones, eran individuales con un baño
compartido cada dos, la cocina, muy amplia y con un cargamento de comida en la
despensa, dos salones, allí podemos ver la televisión y hay internet, una zona
donde podemos hacer deporte y por último una zona equipada con la mayor
tecnología, allí estaba nuestra ropa especial para salir al exterior, pantallas
para hacer videoconferencias y lo que me alucinó fue una máquina donde te
medían el nivel de estrés que tres días a la semana tendríamos que utilizar
para enviar los resultados a la central, Ivory explicó que esa máquina (llamada
estrisiatrometro ) medía el nivel de estrés para evitar ataques de ansiedad,
ella misma había diseñado la nave y en especial, era la inventora de aquella
máquina.
Como
estábamos en esa sala Andrés y Jorge se presentaron, eran soldados, a ellos les
tocaba presentar los trajes especiales. Los trajes espaciales están compuestos de
reguladores la temperatura (hace mucho
calor por el día y mucho frío por la noche) , también recubiertos de millones
de nanopartículas que en caso de que las bacterias no se hayan eliminado del
todo y para no respirara aire contaminado oxigeno y unos transmisores de ondas
para comunicarnos entre nosotros sin hablar. Cuando hablaban de ellos, me di
cuenta que eran más distintos, Andrés es fan de las series y películas, que
digo fan, tiene una obsesión (me recuerda a una amiga llamada Raquel) y es muy bueno manejando tecnologías y Jorge
le encanta leer, le gusta planificar e ir a lo tradicional.
Llegó el
turno de Talia, solo dijo que era médico y ella nos puso unas vacunas y no
explicó que cada tres meses habría que ponérsela. Y llegó el turno de Lena (eso
significaba que yo era la siguiente), no dijo nada que yo no sabía de ella,
hasta llegue a añadir cosas de ella (ella siempre lo hace), se puso roja. Ella
es muy inteligente, habla mucho y
siempre tiene alguna curiosidad. A ella le tocaba explicar el resultado de la expedición,
tendríamos que estudiar la tierra para conseguir vegetación y construir
edificios (Ivory se encargaba de los robots constructores), limpiar el aire y
conseguir agua.
Estado actual
Finalmente me tocó a mí, en cuanto aspecto soy
castaña con el pelo largo y liso y ojos grandes y verdes, pero creo que soy muy
profunda, hay que conocerme bien. Yo empecé hablando de lo que había sucedido
allí, sobre la guerra, la bomba, pero lo más importante, las bacterias. Estas
comían toda la vegetación, infectaba animales y provocaban una enfermedad mortal en humanos. Los síntomas de aquella
enfermedad eran náuseas, perdida de la visión y olfato y para terminar una
muerte repentina debido al cierre de las vías respiratorias si se sobrevive a
un infarto. Luego les hable de los robots que desinfectaron la tierra y un poco
el aire, pero sin vegetación, era casi imposible.
Terminamos, nos reímos mucho en el proceso pero ya
era hora de dormir, nos fuimos hasta nuestras estancias. Cuando mire el reloj,
todavía quedaban siete horas, ¡nueve horas con la presentación! Bueno
incluyendo descansos entre presentaciones y entremedias comíamos. A la mañana
siguiente nos levantamos, fui al comedor y todos estaban ya menos Talia, habíamos
llegado hace dos horas.

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